El coche (Andrés)

Para elegir el coche, se me ocurrió meterme a consultar en un par de foros de 4×4 a cerca de cual sería el coche ideal para dar la vuelta al mundo. Todos coincidieron: un TOYOTA LAND CRUISER HDJ 80.

Encontrar uno que se adaptara a lo que yo necesitaba no fue nada fáci.

Debía haber sido fabricado entre el año 1991 y el año 1993, ya que sólo aquellos tres años fabricaron el motor de 12 válvulas. A partir de 1993 ya empezaban a ser 24 y eran algo más complicados de arreglar y un pelín más delicados de mantenimiento. También debía estar de serie, ya que yo le debería meter una serie de mejoras muy específicas, y tenía que ser sobre una buena base que no hubiera estado años haciendo 4×4.

Tras muchísimo buscar, finalmente dí con un tipo encantador, que por cierto era tocayo mío, y vendía un coche exáctamente como el que estaba buscando en palma de mallorca. A pesar de haber tenido la idea del viaje sólo dos días antes, y que fuera 29 de Diciembre, y estando en comillas, donde dos días más tarde llegaban un montón de amigos míos a mi casa a pasar juntos la Noche Vieja, a la mañana siguiente conduje hasta Madrid y cojí un vuelo que me dejaba a medio día en Palma.

Mi primera impresión del coche no fue demasiado buena. Su estado de conservación no era malo, pero todo tan de serie, y ese color… ¡Las ruedas parecían las de un 600!

No tenía demasiado tiempo para decidir, ya que aterricé una hora antes de que saliera el último ferry a la península hasta el día 31, así que me fíe de la palabra de Jaime, que me prometió que estaba perfecto. Sin siquiera mirarle el nivel de aceite, le entregué la cantidad acordada junto a mi DNI para que se ocupara del papeleo y me subí con el recién bautizado “Andrés” a toda prisa al último ferry del puerto, que ya estaba levantando la rampa de carga.

Al menos ya he dado el primer paso – pensé-. Aquella noche llegaría a Madrid con el coche en el que daría mi vuelta al mundo. Aunque me quedaba muchísimo trabajo por delante, sentía que aquello era el pistoletazo de salida con el que comenzaba mi gran aventura.

– ¡Buenos días señorita! ¿A que hora llegaremos a Valencia?-. Pregunté a la encantadora azafata que me recibió.
– ¿A Valencia? Nos dirigimos a Barcelona. La travesía durará 8 horas.

Empezábamos con buen pie. Me había equivocado de barco.

Llegamos a Barcelona a las 10 de la noche y fue entonces cuando me di cuenta que a finales de diciembre no se debía viajar en mangas de camisa. Para más INRI, justo al despedirnos, Jaime me había advertido que los dos únicos problemillas del coche eran que por alguna razón que desconocía, carecía de calefacción y no funcionaban las luces largas.

Recorrer los 320km que separaban Valencia de Madrid a las 6 de la tarde no habría supuesto ningún problema. Pero los 650km que había desde Barcelona, saliendo a esa hora, y con una llovizna que se congelaba en la luna delantera del coche debido a la falta de calefacción, y que me obligaba a detenerme cada 10km para rascar el hielo con una caja de CD, sin nada que se pareciera a un abrigo, era otro cantar.

Al día siguiente a la hora de comer debía estar con el coche en mi casa de Comillas (Santander), donde había invitado a un tropel de amigos de Madrid a pasar la nochevieja, así que me tocó conducir toda la noche abrigado con ropa promocional Repsol que encontré en una gasolinera 24h, bajándome cada media hora para impregnar el parabrisas en spray anticongelante.

En resumen: mi primera toma de contacto con Andrés auguraba una convivencia tranquila y sin contratiempos.

Las dos semanas siguientes las pasé recopilando información sobre la preparación del coche y eligiendo el taller adecuado. Finalmente di con Santi, de al límite 4×4, que me lo preparó y me trató como si hubiera sido un amigo suyo de toda la vida. Sólo tuvo un pequeño desliz con el soporte que le fabricó a los amortiguadores…

Le hicimos la siguiente preparación:

-Un depósito auxiliar de gasoil de 150 litros, que me aumentaba las reservas hasta casi 300 litros cuando lo llenaba. Esto ha hecho que no me quedara nunca sin gasolina en todo el viaje. A pesar de haber puesto en lugares muy, muy chungos…

gasolinera.jpg

–Protecciónes de duraluminio, que parece ser un material de lo más resistente por debajo de todo el coche. No se hasta que punto han ayudado, pero no se ha roto nada de ahí debajo.

–Adaptación de doble sistema de suspensión “Old Man Emu” a cada rueda, con muelles reforzados y amortiguador de dirección de la misma gama. Se me han roto en más de una ocasión, haciéndome pasarlas muy canutas. Me los han tenido que soldar en lugares como Rumanía, India o Nepal.

img_8199.jpg

–Neumáticos BF GoodrichAllTerrain285/75 R16 y llantas mangels, que son una auténtica maravilla. Sirven para todo y son indestructibles.

–Bocinas Hella, que con las vacas sagradas en La India no surgen ningún efecto.

–Kit de embrague reforzado con Kevlar, que no me ha dado ni un problema.

–WincheWarn9000I, que he roto 5 ó 6 cables y me he cortado con él en innumerables ocasiones. Una vez me sirvió para sacar un coche en India de una Zanja, que no podían sacar las gruas de la policía. Y muchas veces el winche no ha sido suficiente…

img_8795.jpg

–SnorkelSafari, que digan lo que digan se debe poner apuntando para atrás.

–Defensa delantera con faros de largo alcance. Los malditod faritos hicieron que se me rompiera el radiador en Afghanistán y me las viera y me las deseara para cambiarlo en la zona del Turham, que se encuentra junto a la frontera de Pakistán y es chunga chunga.

taller.jpg

–Preparación y puesta a punto exhaustiva de motor e inyectores.

–Taloneras laterales, que tienen más tute que nada. Son unas barras tubulares de hierro que van debajo de las puertas, y la gente se suele apoyar en ellas para subirse y bajarse. Sirven para levantar el coche de ahí con el gato, y si no lo he levantado 200 veces, no lo he levantado ninguna.

barro.jpg

–Dos baterías Óptima BlueTop. Funcionan ó funcionan.

–Sistema de Cajones AfricanOutback en el maletero. Sin duda lo más importante de todo.

img_0247.JPG

–Tienda de techo Maggiolina adventure large. La Maggioliiina!! He dormido dentro de ella en los lugares más maravillosos del mundo. Literalmente hablando. En Ucrania perdí la manivela que la levantaba, y tuve que fabricar una nueva con un tío encantador y su padre, que tenían una soldadora con forma de calabaza y varios tubos de hierro.

Me encantaban las mañanas que despertaba habiendo acampado en un lugar precioso, y me quedaba tumbado con los laterales de la tienda abiertos… al estar encima del coche parecía que estuviera flotando…

img_5169.JPG

–Instalación de compresor, que generalmente iba rodeado de embutido envasado al vacío para que no me lo vieran en las fronteras.

–Instalación UMPC Samsung Q1 + Magellanexplorist500 para navegación, que nunca llegué a utilizar.

- GPS Garmin 270c. Cómodo, útil y resistente. La pera. El único problema es que me fuí sin los mapas por que nunca los había probado y resultó que no funcionaban, y me tuve que ir guiando por los puntos cardinales y las fronteras de los países.

gps.jpg

–Tres conversores de corriente a 220v

Resultado: Andrés

     snow-tayik-baja.jpg

nevada-tayikistan.jpg