5 al 16 de febrero. Santiago de Chile - Patagonia. Un inesperado comienzo. ¿En la variedad está el gusto? Ya lo veremos…

Hola a todas y a todos:

Hace ya algunos meses que conseguí regresar a España sano y Salvo con Andrés desde La India. El viaje de vuelta fue toda una odisea tan surrealista, apasionante e inolvidable, que decidí no publicarla en el blog hasta haber organizado una charla, donde pudiera contaros en persona a todos vosotros el desenlace de tan disparatada aventura.

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Los trámites con el ayuntamiento de Alcobendas para que me cedieran un espacio se alargaron más de lo esperado. Acabaron echándose las navidades encima, y sin ni siquiera darme cuenta, ya ha llegado Febrero.

Este verano mi primo Gerardito, el chileno, nos sorprendió a todos con el anuncio de su boda el próximo 6 de Marzo.

Sería la oportunidad perfecta para quitarme la espinita clavada de Sudamérica…

Para ello, he pasado los últimos dos meses preparando a Nawí, la moto que compré en Las Vegas y con la que recorrí Centroamérica y luego traje a España.

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Hemos estado trabajando sin cuartel en ella en el taller de mi querido amigo Manuel López- Villaseñor (TCM Motor), trayendo todas las piezas desde EEUU a través de nuestro amigo Mr. Farell (Liberalia Móviles), y añadiendo algo de producto nacional, siempre asesorado por Manu, quien se ha encargado de la puesta a punto y montaje de la moto.

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El duro trabajo dio sus frutos, y la semana pasada estaba preparada la moto perfecta para recorrer Sudamérica, y casi cualquier parte del mundo.

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En este caso, había confeccionado una ruta a través de Chile, Patagonia argentina, desierto de Atacama, Bolivia, Perú, el Amazonas, y la costa este de Brasil de norte a sur. Me llevaría unos 3 ó 4 meses.

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Hace un par de viernes, día en que la moto debía partir hacia Chile en la bodega de un avión de la compañía TAM, me informaron que había algunos problemas con el embarque, y el lunes finalmente me confirmaron que la moto debía quedarse en tierra. No estaba permitida la conexión que debía hacer en Sao Paulo para ese tipo de mercancía peligrosa.

De la noche a la mañana y a 4 días de partir, mi viaje en moto por Sudamérica había sido echado por tierra!!

A día de hoy, recién llegado a Santiago de Chile, quiero pensar que las cosas que le pasan a uno son siempre para bien, o al menos hay que saber siempre sacar el lado positivo de ellas. Y es que después de recorrer Europa y Asia en coche, Norteamérica y Centroamérica en moto ¿por qué no probar ahora algo diferente? ¿No dice el refranero español que “en la variedad está el gusto”?

He pasado los 4 días anteriores a mi partida preparando a conciencia el nuevo medio de transporte sobre el que pasaré los siguientes meses, y con el que pretendo recorrer quizás no todo Sudamérica, pero sí una parte aun por determinar de ella…

Os presento a mi querida Francisca. Paquita para los amigos.

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No tenía ni idea de cómo se debía viajar en bicicleta, pero no debía ser muy complicado. Pensé en todo lo que había necesitado para preparar la moto, e hice más o menos lo mismo.

A pesar que me servía gran parte del equipamiento que ya llevaba (cocinilla, saco de dormir, tienda, estrilla…), tuve que recorrerme la mitad de las tiendas de bicicletas de Madrid, como siempre con la ayuda de mis queridos amigos Jrogrito, Pitirrín, Yaizita, etc, para encontrar alforjas resistentes e impermeables, cámaras anti-pinchazos, transportines, cubiertas para mucho peso y largos recorridos, luces, bidones para el agua, guantes, cables, zapatas y pastillas de freno de repuesto, parches y un largo etcétera.

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También fui al Club Deportivo El Encinar, donde había pasado los últimos meses manteniéndome un poco en forma para el viaje en moto de varios meses, y les comuniqué el cambio de planes. Quería saber si físicamente era posible emprender un viaje largo en bici habiendo salido tan solo un par de fines de semana de excursión en los últimos meses.

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Después de una larga conversación con Pablo, entrenador personal y director técnico del club, me quedó claro como debía hacer las cosas para no lesionarme, y que la cosa pudiera llegar a buen término. Me explicó como montar, siempre en marchas cortas y sin forzar la musculatura, la importancia de estirar cada par de horas, y estar siempre bien hidratado para no tener calambres.

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Poco más pude hacer en el poco tiempo que tuve, y a un par de horas de que saliera mi avión, mientras Jrogrito hacía mi maleta, y Cipriano (el jardinero de mi comunidad, y gran amigo que me saca de los marrones más inverosímiles) me desmontaba la bicicleta y la metía en una enorme caja de cartón que fabricó aun no se bien como, yo corría por mi casa de un lado para otro recogiendo cosas aquí y allá que iba recordando que me debía llevar.

Finalmente llegué al Aeropuerto una hora antes que saliera mi avión, y con 60 kg de equipaje que la joven de TAM que me hizo el Check-in, me facturó sin cobrarme sobrepeso. Parece ser que un novio viajero la rompió el corazón un día al decidir ir a pasar un par de años a recorrer Asia. Tantas estampitas en mi pasaporte la debieron traerla recuerdos… que pena haber ido tan justo de tiempo!!

El vuelo con escala en Sao Paulo, lo pasé entero durmiendo, como siempre, y llegué a Santiago de Chile a medio día. Hacía un sol espléndido, y a los pocos minutos de esperar en la puerta del aeropuerto, vi aparecer a mi primo Gerardo.

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Volvía a Chile después de casi 10 años desde la última vez que estuve. Había vivido ahí un año, en el que estudié el último año de colegio. Fui sintiendo un torrente de sensaciones y reviviendo un montón de recuerdos que casi había olvidado a medida que atravesaba la ciudad, y sobre todo cuando llegué a casa de mis tíos, que era donde había vivido aquel año.

No me podía creer que realmente hubiera pasado casi una década desde que pasara ahí aquel año que tanto me hizo madurar y aprender. La primera temporada larga que pasé fuera de casa. Me fui como un niño, y no se si llegué como un hombre, pero si como alguien camino de serlo.

Comí en el club de Golf con mi primo, su prometida “Pata”, y una pareja de buenos amigos.

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De nuevo recuerdos y sensaciones extrañas. !Era fantástico estar de nuevo ahí!

Pasamos un par de días en Santiago, donde a demás de ver a los pocos amigos que no estaban de vacaciones (Febrero en el hemisferio sur, es el equivalente a agosto en el hemisferio norte), pude quedar con Elisa, una gran amiga que hacía un par de años se había ido una temporada a Santiago, y le gustó tanto que decidió quedarse.

Después de aquello, partí hacia el sur con mi primo y Pata. Nos dirigimos al lago Colico, situado a unos setecientos kilómetros al sur de Santiago, donde mis tíos tenían una agradabilísima casa de veraneo, y donde en ese momento se encontraban junto al resto de la familia chilena.

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Pasé unos días junto a toda la familia pasándomelo pipa. Montando a caballo, en moto por el campo, esquiando en el lago, y probando por primera vez el wakeboard con tabla de surf.

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También aproveché para alimentarme bien, y coger reservas para los duros días que vendrían después de Colico. Bajaría en Bus a Punta Arenas, en plena Patagonia Chilena, y después de eso me cogería otro Bus más a Puerto Natales. Desde ahí llegaría al parque natural de las Torres del Paine, donde haría un circuito de trekking alrededor del parque que me llevaría 8 días. Después de eso visitaría el Calafate y el Chaltén (lugares de montaña en Argentina que parece que son increíbles), y comenzaría a subir en bicicleta la Carretera Austral Chilena desde Aysen, hasta donde llegara cuando tuviera que regresar a Santiago para la boda.

Después de eso vería en que situación física me encontraba, y si me divertía eso de viajar en bici, y decidiría la ruta y el plan a seguir los próximos meses desde Santiago hacia el norte.

El día en que me iba, me fuí por la mañana a hacer una excursión a caballo a lo alto de la montaña. Me llevé una preciosa imagen de recuerdo…

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Mi prima y su marido Cristóbal partían a un lugar llamado Pucón, ciudad situada junto al lago Villarrica y pasarían por Temuco, la ciudad más cercana, a tan solo un par de horas en coche. Paquita y yo nos metimos en la parte trasera de su coche como pudimos, ya que el maletero iba full. En Temuco cogeríamos un autobús a Puerto Montt (4 horas) y después otro a Punta Arenas (veintiocho horas más).

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El viaje hasta Temuco, la mayoría por un camino de cabras, no fue tan terrible como pensaba, y lo terrible en realidad sucedió llegando a la ciudad, cuando a Cristóbal se le ocurrió llamar a la compañía de autobuses para cerciorarse que hubiera billetes a Punta Arenas el día siguiente. Cuál sería nuestra sorpresa, cuando nos informaron que no solo no quedaban billetes para ese día, si no que no quedaba ninguno hasta la semana siguiente para bajar a Punta Arenas desde Puerto Montt.

Me tomé la cosa con bastante filosofía, y pensé que no sería tan terrible hacer autostop con la bici durante dos mil trescientos kilómetros. Hasta Punta Arenas.

Mi prima Victoria insistió en que pasáramos por la estación de autobuses antes de nada, ya que estaba convencida que ahí lo solucionaríamos. Y cuanta razón tenía. Cierto era que no quedaba ni un solo billete para ir desde Puerto Montt a Punta Arenas, pero si que quedaba un y tan solo UN billete para ir a Punta Arenas desde Osorno, al día siguiente a medio día.

Para ello, acompañé a Vic y Cristóbal hasta el Pucón, donde Cristóbal Tenía su casa de veraneo familiar, y pasé ahí la noche, o al menos parte de ella. A las cinco y media de la mañana partí con todos mis enseres en bici a la estación de autobuses, donde pude desmontarla, y meterme en un bus dirección Osorno.

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Llegué a Osorno con tiempo para comer algo y dar una vuelta en bici por la ciudad antes de coger mi autobús de medio día a Punta Arenas.

El Bus tardó en llegar un par de horas más de la cuenta, y por llevar la bicicleta, yo subí el último. Cuando entré, respiré profundamente y un desagradable olor a humanidad encerrada hizo explosión en cada una de mis papilas olfativas. En las casi treinta horas que tendría que pasar en el interior de aquel lugar, tendría tiempo más que suficiente para acostumbrarme a eso y muchas cosas más. Estaba bastante cansado, y decidí que si me tocaba alguien al lado muy charlatán, me haría el sueco (literalmente hablando), el único problema de eso era que no podría leer ¿O sí?

Me tocó en una ventanilla de la zona trasera del Bus, junto a una señora, que al poco de sentarme, le cambió el sitio a su marido. Un tipo que gracias a Dios, y muy al contrario que su señora, parecía ser mudo.

Poco después de partir, nos entregaron a todos una pequeña caja de cartón con un zumito de melocotón, y unas galletitas. Todo un detalle. Introduje la pajita en aquel extraño mini tetrabrick y me terminé el zumo en pocos segundos.

Cuando apreté el envase para disponerme a apurar el final, una desorbitada cantidad de mezcla de zumo, babas y aire, salio en forma de decenas de bolitas acuosas, y se estrellaron directamente contra el pecho del tipo que tenía al lado… “Tranquilo Jaime” (pensé), “son muchas horas, ¡tarde o temprano tenía que pasar”!

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Llegué a Punta Arenas a última hora del día siguiente, y saqué un billete para ir esa misma noche a Puerto Natales. Suponían otras tres horitas de bus, pero a cambio tendría todo el día siguiente para descansar y aprovisionarme en Puerto Natales.

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Arribé Puerto Natales casi a media noche, y encontré un agradable hostalito donde me aceptaron con bicicleta y todo.

Pasé el 15 de febrero haciendo un correcto avituallamiento para la excursión que comenzaría al día siguiente. Realizar el circuito completo me llevaría entre 7 y 9 días, en los cuales no volvería a pasar por un supermercado, un hotel, ni nada que se le pareciera. “Yo me lo guiso, yo me lo como”. Sin duda lo que más complicado me resultó de todo, fue conseguir meter en una mochila todo lo que se necesita para andar y dormir tantos días por la montaña… bufff…

Durante todo el día hizo un sol espléndido, y anduve con la bicicleta para arriba y para abajo disfrutando como un enano. En una tienda, cuando le pregunté a la dependienta que si tenía algún gorro cortavientos, me respondió afirmativamente, y cojió un palo para bajar un gorro de lo alto de la pared:

- Tengo este rojo-. Me indicó la amable señorita.

-¡Rojo que te cojo!-. Exclamé yo.

Y entonces un silencio sepulcral invadió la pequeña tienda de montañismo. La tipa se quedó del todo desconcertada, y yo no tardé demasiado en reaccionar pidiendo mil perdones. En seguida el otro dependiente se acercó a mi diciéndome:

- ¡Pero no ves que ella ya está cojida!-. Dijo mientras la señalaba a la tripa.

Estaba embarazadísima.

8 Responses to “5 al 16 de febrero. Santiago de Chile - Patagonia. Un inesperado comienzo. ¿En la variedad está el gusto? Ya lo veremos…”

  1. Casper Says:

    Un saludo Jaime,
    Estas tocando todos los palos, 4×4,moto,bicicleta, je je je.el proximo ultralijero.
    Suerte en el viaje y no te canses de pedalear.
    Estare pendiente de tu viaje.
    jose M. Piña

  2. Ernie Says:

    Jaimito como siempre te deseo mucha suerte!!!
    Cuídate mucho, y disfruta más todavía, UN ABRAZO ENORME!

    Sigue escribiendo y pedaleando :)

  3. germi Says:

    jaja muy divertido.. mucho animo!!!!

  4. Anonymous Says:

    mucho ánimo y mucha suerte!! no desesperes con los pinchazos….!!!! : )

  5. Rene Says:

    ola jaime… soy el rene del camping seron de torres del paine!!! recuerdas??? el que te hizo la mochila jajaja ya q parecias un niño chico con esa mochila de 31 kilos, mas encima toda mal armada jajajja . espero q estes bien y q tu viaje halla sido un agrado y que tus hombros ya esten mejores jejejjejej te deseo lo mejor y alguna vez pases a punta arenas y estaras invitado a mi casa gran amigo chau!!! muy buena suerte

  6. giacomo Says:

    si vienes pa Peru, pasa la voz x cualquier cosa. Suerte

  7. Ricardo Says:

    Hola Sarto y seguidores:
    Somos una web amiga también de trotamundos.
    Hemos sido nonimados finalistas del premio internacional The BOBs, por ello nos dirigimos a vosotros para que si nos veis merecedores nos votéis.
    Entrad en nuestro blog:
    La Vuelta al Mundo de Asun y Ricardo
    y en la columna de la derecha indicamos como hacerlo.
    Muchas gracias por ayudarnos a competir.
    Saludos

  8. ELOY Says:

    Animo!!!vamos que tus aventuras no tienen precio tio,eres la hostia no eres capaz de hacer lo planeado ni poniendole interas.Te deseo que disfrutes del viaje y de las personas ,que seguro que con la bici conoces a mas.Espero verte por Madrid cuando vuelvas(aunque a la moto no tengas nada que ponerle a punto….)un abrazo amigo.

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