Contra todo pronóstico y gracias al empujoncito de unos cuantos, comienza el gran periplo. Parto con mis amigos Jorge, Piti y Ron que me acompañan hasta Bucarest!! Creo que no saben lo importante y casi diría imprescindible que han sido para dar el pistoletazo de salida.
Estos últimos días me he empezado a concienciar de cuanto iba a echar de menos a algunas personas durante el próximo año, y me he tenido que aferrar a cada palabra de ánimo que recibía por parte de los demás para encontrarle algún sentido a todo esto. Imagino que será como la típica crisis que tendrán algunos el día antes de su Boda…
El día de ayer fue un sin vivir de preparativos. Pretendíamos salir a las 5 de la tarde… y a las 9 de la noche aun no había hecho la maleta. Así que como podréis comprender hemos tenido que posponer la salida a hoy día 26 a las 06:00 a.m. Al final evidentemente han sido las 12 del medio día, pero lo importante es que el viaje ha comenzado.

Debido a que mañana es el cumpleaños de Ron y a que no pudiendo sobrepasar los 100km/h, las suplicas cuentan doble, le hemos dejado que se fume un cigarrillo al día en el coche, siempre y cuando lo haga con la cabeza fuera, lo cual resulta tremendamente gracioso para los coches que pasan a nuestro lado.
La primera etapa nos ha llevado desde Madrid hasta Perpignan, pasando por Barcelona. No hay mucho que resaltar del trayecto salvo algunas lecciones aprendidas como nunca dejar que nos adelanten si tenemos un camión delante.
Pasado Perpignan, nos hemos desviado de la carretera general por una secundaria y a su vez de esta por un camino de tierra, que nos ha llevado a una preciosa albufera junto al mar, donde hemos decidido montar el campamento base.

Una vez estaban las tiendas montadas, el generador arrancado a una distancia prudencial para que no molestara, y todo nuestro equipo desplegado, operación que hemos tenido que realizar de noche, hemos empezado a escuchar un ruido familiar a lo lejos que se acercaba preocupantemente… 30 segundos después un tren de dos plantas del tamaño del paseo de la castellana, pasaba junto a nosotros dejándonos con la misma cara de gilipollas que se os quedaría a cualquiera de vosotros.
Gracias a Dios y para nuestra tranquilidad, hemos comprobado que los trenes solo pasan por esta vía cada 20 minutos (es broma, no ha vuelto a pasar ninguno).
La maniobra de la cena yo diría que ha sido la menos profesional de todas. Estrenábamos camping gas de gasolina y todo ha salido ardiendo varias veces. La imagen de cómo ha terminado el bote de Fabada Litoral, no tiene precio.
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