29 de Abril. Pisa – Florencia.
Wednesday, April 30th, 2008Como de costumbre nos hemos dormido. Ayer olvidamos nombrar al encargado de levantarnos. Menos mal que las gotas de lluvia han logrado hacerlo a una hora decente.
Recoger el campamento con lluvia es un auténtico coñazo. Bendito mono de agua de Coronell Tapiocca (Gracias Fernando).
Hemos pasado a ver la ciudad de Pisa y nos hemos hecho las fotos de rigor. Que gusto da visitar los lugares turísticos entre semana y fuera de temporada. El único problema es que a veces los negritos que venden pulserillas, se enamoran de uno y no se despegan de él en toda la visita. En este caso le ha tocado a nuestro amigo Ron. Yo creo que al final se han intercambiado e-mails, a pesar de que él lo niegue.
Hemos conducido directamente hasta Florencia, donde lo primero que hemos hecho es buscar un Parking donde cupiera un coche de 2,50 metros de altura. Fue entonces cuando conocimos a Florentino que era el joven que regentaba dicho parking. Se caracterizaba por ser casi tan desagradable como su tía Margarita (la que empezó a vender ropa y terminó vendiendo humo), y del que solo nos llevamos malos recuerdos.
Siguiendo los consejos de la tremendamente útil guía Lonely Planet, comimos en una trattoría popular llamada Casalinga, lugar donde tuvimos el placer de conocer a la prima de Florentino, casi tan encantadora como su tía. Mágnificos profiterloles.
Nos dirigimos la la Piazza di Pitti y desde ahí paseamos por todos los lugares importantes y pintorescos de la ciudad. Incluso ascendimos los 414 escalones de La Torre dil Campanario.
“Casi” la mayor anécdota del lugar es cuando Ron, desconsolado por la falta de movimiento de un “mimo“, trató de llegar hasta él por detrás y pegarle un tremendo susto con grito y todo. El resultado fue un gran revuelo e incluso algo de bullicio entre los turistas de alrededor.
De nuevo al coche y rumbo a Venecia. A Jrogre le birlan 200 euris por el ala en una estación de servicio. Decidimos detenernos para montar el campamento base 100km antes de Venecia. El lugar no podía ser más auténtico. Totalmente metidos por caminos de tierra y por varios tramos de frondoso bosque, en una pequeña explanadita de césped sin cortar entre unos laguitos azul oscuro.. Por fin una ducha en la montaña. El invento espléndido pero muy muy frío. Las fotos lo corroboran. Jajajaja!
La cena de pasta fresca con salsa de tomate y aceituna y un poquito de carbón chamuscado, bajo el cielo estrellado ¡un 10! El resto os lo podéis imaginar. Muy verde. Jeje! Dormimos entre sonatas de ranas, cánticos de pajaritos insómnicos y susurrar de arroyos que arullan. O eso espero por que si no me tendré que poner tapones y mañana por la noche me tocará lavar los platos.
A Jrogre le preocupa que por la noche nos secuestren los alienígenas. Dice que como les pille, se les va a caer el pelo. A mi el abrigo y las estrellas me tira más que la Maggiolina, que por si no he explicado antes, es el nombre que recibe la tienda de campaña que habita sobre Andrés, así que creo que me voy a sacar una mantita y con un poco de suerte quizás pueda amanecer aquí sin hipotermia…